Podría, de entrada, mirar hacia otro lado y disimular ante su mirada. Podría escaquearme del miedo, y hacer ver que nunca tuve que enfrentarme a él.
Podría hacer ver que no recuerdo su nombre, que nunca llegué a conocerla, y levantarme por las mañanas como si nunca hubiera llegado a entrar en mi vida.
Podría cruzarme de acera cada vez que intentara cruzarse en mi camino, podría reír cada vez que me provoca ganas de llorar, y podría hablar bien cada vez que sólo tengo ganas de hablar mal.
Pero nada cambiaría lo que no puedo cambiar: vivo con Esclerosis Múltiple. Lo único sobre la EM que sí puedo cambiar, es mi forma de vivir con ella.
Porque también podría vivir felizmente a pesar de la EM.
Y es que no agoté mi buena suerte cuando me diagnosticaron. Puedo seguir cazando momentos al vuelo, seguir valorando cada parte de mi vida que no entiende de enfermedades. Puedo seguir equivocándome y aprendiendo hasta dar con la clave de todo lo que me hace dudar. Y así cada día, incluso cuando la EM intente truncar mis planes.
Una Respuesta
QUE GRANDES VERDADES HAS DICHO, COMPARTO TODO ESTOCONTIGO
TENGO EM DESDE HACE 7 AÑOS Y ME `PROPUESE EN TENER NIÑOS Y QUE LA EM NO IBA A SER UN IMPEDIMENTO, LO CONSEGUI, HOY EN DIA TENGO MELLIZOS DE 4 AÑOS Y JAMAS E ESTADO Y ESTOY TAN FELIZ DE HABER PODIDO REALIZAR MI SUEÑO, SE MADRE
LE EM NO IMP’IDE QUE HAGAMOS COSAS QUE NOS PROPONGAMOS SABEMOS QUE NUESTRA VIDA CAMBIA, PERO NO DEL TODO SI SABEMOS LLEVARLA.
UN SALUDO