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Esclerosis Múltiple: tengo algo que decirte

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Si pudiera escoger, escogería no tener Esclerosis Múltiple. Eso es algo evidente. Y que la vida muchas veces no te permite escoger las malas noticias y sólo te permite aceptarlas, también es algo evidente.

Hoy es el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple y ya hace 14 años que este día lo siento un poco mío por lo que comentaba: tocó aprender a acepetar las cosas. Desde entonces, estoy en pie de guerra.

Porque tener Esclerosis Múltiple es estar alerta, no es fácil. Es complicado colocar por orden de dificultad el torbellino de emociones y afectaciones a los que te enfrenta: miedo, incertidumbre, limitaciones, replanteamientos, reaprendizajes, rehabilitaciones, efectos secundarios de la medicación, ansiedad, desmotivación, descoordinación…y un largo blablabla que, en gran parte, es invisible a los ojos de los demás.

No es fácil porque no hay una regla escrita que mida cómo afecta cada cosa a cada persona. No es fácil porque ningún síntoma es predecible. Ni controlable. Ni estable.

Nos toca hacer visible lo invisible.

Hacer visible lo invisible es seguir luchando incansables para que esta enfermedad no gane la batalla mientras siga existiendo. Pero también hacer llegar a todo el mundo la importancia de seguir trabajando e investigando para encontrar su fin: nadie ha dicho que sea imposible conseguirlo.

Por eso, hoy, el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, aprovecho para recordarle a la esclerosis múltiple que no pienso rendirme en esta lucha contra ella. Y creo que somos unos cuantos de miles en esta primera línea de batalla. Y que cada vez está más sola. Y que vamos a seguir luchando, apoyando la investigación y dando los pasos que haga falta hasta terminar con ella.

En fin, que hoy tengo algo muy importante que decirte: que aquí estamos. Aquí seguimos. Y aquí seguiremos dando guerra.

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