Es como tirar los dados cada mañana para ver qué suerte tendrás ese día. Qué cara podrás enseñarle al espejo y con qué sonrisa saldrás al mundo; si con la buena o con la mala.
Porque siempre llevas una sonrisa, por muchos impares que te salgan. Por muy mala que sea tu mano de la baraja. Porque nadie sabe cómo acabará la partida y es mejor que cuando acabe te pille contento. Porque el final, por lejos que parezca, está escrito con un «all in» implacable.
Asumir que no podrás cambiar el pasado. Que no podrás predecir el futuro. Que sólo podrás agarrarte a tu aquí y a tu ahora para ver cómo jugar con tus elementos, sabiendo que las posibilidades de combinarlos son infinitas y que de ti depende cómo utilizarlos. Si para hacer algo, o para no hacer nada.
Y te cansarás. Te entristecerás. Te impacientarás. Y habrá un momento en el que verás que no te sale. Que no puedes. Que no encuentras la respuesta ganadora. Pero nadie nació sabiendo y todo empieza por aprender.
A caerse y levantarse. A llorar para reír. A tener miedo para lanzarse y a no entender para acabar entendiendo que hay poco que entender, y mucho que disfrutar.
Empezando por uno mismo, claro. Pero luego…luego viene todo lo demás.
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3 Respuestas
muy bueno muy bueno y otra vez.
¡Gracias Mar! Lo importante es que llegue a la gente y que deje claro el mensaje de que nadie está solo en esta lucha.
Me encantó esté artículo y el enfoque positivo de todo el blog. Un abrazo grande.