Hoy seguirá siendo mañana al hablar del miedo a los caprichos de la Esclerosis Múltiple. Y es que, desde que supe el diagnóstico, todas las emociones se juntan en un engranaje pasado-presente-futuro que funciona solo, fuera de cualquier tiempo y espacio.
Vivir con Esclerosis Múltiple es vivir, a ratos, en la era paralela. Al margen de quienes te rodean, catapultada a otra dimensión en la que pocos coincidimos, pero en la que todos entendemos cada gesto, cada mirada, cada resolpido.
Es el espacio en el que todo es duda. En el que todo es teoría. En el que la práctica se aprende con cada reflejo que falla, con cada lucha por entenderlo, con cada reto conseguido -o perdido-, o con cada sueño propuesto.
Es, a ratos, el paisaje del miedo. El cuaderno sin texto. Un libro de final incierto.
La Esclerosis Múltiple es todo esto, pero también todo lo contrario.
Y es que te da la opción de cambiar el rumbo, de aprovechar cualquier golpe de viento. De dirigir el timón hacía el destino de tus sueños. De sentirte capitán de tu miedo y tus reflejos. De escribir con buena letra el mejor de tus cuentos. De sentir la emoción de encontrar respuesta a las dudas. E incluso, de empezar de nuevo.
Y es que nunca es tarde para reescribir el día.
Nunca es tarde para disfrutar del tiempo.
Muévete por la Esclerosis Múltiple.
www.esclerosismultiple.com
Una Respuesta
Precioso texto.