Muévete por la EM

El lobo y la Esclerosis Múltiple

Todas las personas que conocemos la Esclerosis Múltiple, hemos tenido la oportunidad de conocer cara a cara al Lobo de la EM. El miedo, la desesperación, la rabia, la incredulidad… Hemos tenido que vernos frente a él y encontrar cuál es nuestra mejor arma para luchar y vencerle.

¿Qué lobo vencerá?

Cuenta una antigua leyenda sioux que, una noche sin luna, al lado de la gran fogata del campamento, el viejo cacique de la tribu reunió a todos sus nietos para compartir con ellos una historia acerca de la vida. Así comenzó:

 

– Una gran pelea entre dos lobos tiene lugar dentro de todos los hombres y mujeres de la tierra. Uno de los lobos está impulsado por la rigidez, la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la mentira, el orgullo, los celos, el egoísmo… El otro lobo está impulsado por la bondad, la alegría, la paz, el amor, la serenidad, la ternura, la humildad, la dulzura, la benevolencia la creatividad, la generosidad, la compasión, el valor, la gratitud… Esta misma pelea ocurre dentro de vosotros.

 

Los niños pensaron unos minutos sobre lo que les decía el abuelo, y después de un largo silencio a la luz de las llamas uno de los pequeños le preguntó:

 

– Abuelo, ¿y cuál de los dos lobos crees que ganará la pelea
– Ganará, sin duda, el lobo que tú más alimentes- respondió el sabio anciano.

 

ES La Vanguardia (@ESVanguardia), 24/11/2012

 

Y es que por muy complicado que parezca en la práctica, la teoría es simple: nuestra victoria frente a la EM depende únicamente de nosotros.
Podemos darle de comer o dejar de alimentarla.
Si le damos de comer, debilitaremos así nuestras posibilidades de seguir creciendo, de seguir fortaleciéndonos, de seguir avanzando.
Pero si alimentamos la esperanza, la fuerza y la confianza en nuestro lobo propio, nuestro guerrero interno…el resultado puede ser muy diferente. Nuestra meta puede ser más alcanzable. Está en nuestras manos.

 Bien es cierto que al principio, nuestro lobo interior puede parecer más débil. Pero es cuestión de darle la cantidad adecuada de energía e ir cebándole poco a poco con energía positiva, fuerza y el valor…
Es cuestión de no dejar de alimentarle, aunque parezca flaquear a momentos. Es cuestión de confiar en su lucha, en su crecimiento, en su lucha por hacerse cada día más fuerte.
Sólo con esa constancia por la lucha conseguiremos que un día, nuestro querido lobo se alce y gane, por fin, al lobo de la Esclerosis Múltiple.

Busca tu lucha.
Alimenta tu fuerza y tu confianza.
Álzate victorioso/a.

Enfréntate al lobo.
Enfréntate a la Esclerosis Múltiple.
www.esclerosismultiple.com

 

    Una Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *